El diputado de USR, Claudiu Năsui, declaró que el salario mínimo en Rumanía debería ser congelado, argumentando que se utiliza como un arma fiscal para aumentar los ingresos del gobierno a través de impuestos. Năsui subrayó que Rumanía ocupa el primer lugar en Europa en lo que respecta a la imposición de salarios bajos, lo que lleva a una práctica extendida de trabajo en la economía informal, donde los empleados son pagados oficialmente con el salario mínimo, y el resto en un sobre.
Năsui advirtió que un aumento del salario mínimo llevaría a impuestos aún más altos, afectando negativamente a los empleos legales. En contraste, los socialdemócratas, a través del diputado Marius Budăi, anunciaron la intención de aumentar el salario mínimo en 2026, subrayando que las discusiones ya no se centran en la oportunidad del aumento, sino en su cuantía.
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