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La participación de Rumanía como país invitado de honor en la Feria Internacional del Libro de Fráncfort de 2028, una oportunidad para promover la literatura rumana, ha provocado un conflicto entre el Ministerio de Cultura y los representantes del entorno literario. La controversia surgió a raíz del anuncio sobre la encomienda de la gestión del proyecto a la Oficina de Cine e Inversiones Culturales (OFIC). Los escritores pidieron explicaciones y el lunes, 12 de octubre, el ministro interino András István Demeter declaró que espera una propuesta alternativa por parte de la Asociación de Editores de Rumanía (AER).
De dónde surgió el escándalo
Según la petición formulada por escritores y profesionales del libro, el Ministerio de Cultura había anunciado el miércoles, 7 de octubre, mediante una publicación en Facebook, que la gestión de la participación de Rumanía correspondería a la OFIC, institución creada en 2023. La elección de una estructura asociada al cine para coordinar un proyecto centrado en la literatura desencadenó el descontento. Los críticos pidieron aclaraciones sobre el procedimiento de designación y la experiencia de la institución en la promoción del libro.
Lo que está en juego no es solo la preparación de un pabellón nacional. El estatus de invitado de honor supone un amplio programa cultural, con la literatura en el centro y actividades en otros ámbitos artísticos. El Ministerio invoca esta complejidad para sostener la necesidad de un coordinador institucional. Sin embargo, escritores y editores consideran que la magnitud del proyecto no justifica apartar a los especialistas que prepararon la candidatura y la relación con los organizadores alemanes.
Por qué se enfadaron los escritores
Casi 50 escritores, editores, traductores y agentes literarios firmaron la petición dirigida a las autoridades. Entre los firmantes se encuentran Andrei Pleșu, Mircea Cărtărescu, Gabriela Adameșteanu, Radu Vancu, Ioana Pârvulescu y Varujan Vosganian, presidente de la Unión de Escritores de Rumanía. Solicitan explicaciones sobre las atribuciones de la OFIC y sobre la existencia de empleados o departamentos competentes en la promoción de la literatura.
En el centro de la protesta se encuentra la cuestión de la competencia. Los firmantes piden reconsiderar la elección si la institución no dispone de las atribuciones y los especialistas necesarios. Asimismo, solicitan mantener al equipo que negoció el estatus de Rumanía en la estructura de implementación y en el nivel de decisión. Para los componentes externalizados, piden concursos transparentes que permitan seleccionar las mejores soluciones profesionales.
La petición advierte de que el tiempo disponible y el calendario de preparación exigen continuidad y coherencia institucional. El descontento se refiere, por tanto, no solo a la elección de un organizador, sino también a la manera en que se toman las decisiones. Los autores de la protesta piden que las responsabilidades, los criterios de selección y el papel de los profesionales del libro se expliquen públicamente antes de que el proyecto avance.
Qué ocurrió en la rueda de prensa del lunes
El lunes, 12 de octubre, el Ministerio de Cultura organizó una rueda de prensa dedicada a la preparación de la participación de Rumanía en Fráncfort. Los debates, desarrollados durante más de dos horas, pusieron de manifiesto la falta de un programa, un presupuesto y una entidad coordinadora establecidos. Demeter declaró que los cinco empleados que gestionan las ferias del libro no pueden sostener por sí solos un proyecto de tales dimensiones.
El ministro presentó a la AER como la posible alternativa a la OFIC. Si la asociación propone gestionar el proyecto completo, el Ministerio podría preparar una decisión gubernamental para encomendarle la responsabilidad. A falta de una propuesta, Demeter dijo que continuará con la opción de la OFIC, que colaboraría con editores, escritores y las demás organizaciones profesionales.
Sin embargo, la conferencia sacó a la luz versiones contradictorias sobre las consultas. La vicepresidenta de la AER, Lidia Bodea, reprochó que la asociación no hubiera sido invitada a las conversaciones sobre la organización y dijo que no sabía nada de una propuesta para asumir la coordinación. Demeter sostuvo que había invitado a los editores, que había hablado con sus representantes y que esperaba una respuesta.
«Hoy hemos roto el gato, para que cada uno sepa que el otro está esperando», resumió el ministro sobre el bloqueo. Precisó que la financiación procederá del Gobierno, pero también requerirá recursos captados, sin anunciar una cantidad.
Qué queda por aclarar
El director de la OFIC, Valentin Savu, precisó que la designación de la institución representa una propuesta del Ministerio, no una atribución definitiva. Describió el posible papel de la oficina como administrativo, sin sustituir a la industria del libro, e insistió en la necesidad del diálogo.
La Biblioteca Nacional de Rumanía, el Instituto Cultural Rumano (ICR), ARTEXIM, el Centro Nacional de Cinematografía (CNC) y la Administración del Fondo Cultural Nacional (AFCN) presentaron posibles contribuciones, sin asumir la dirección del proyecto.
La conferencia no concluyó con la designación de un organizador. Quedan por establecer la coordinación, la participación de los especialistas, el programa y el presupuesto, mientras el Ministerio espera la propuesta de los editores. La aclaración del estatus de la OFIC deja abierta la negociación, sin resolver por ahora las principales preguntas formuladas por escritores y editores.
*****Síntesis realizada con la ayuda de un flujo de datos proporcionado por la plataforma de monitoreo de medios NewsVibe Romania. El análisis, los datos y las imágenes presentados se han mejorado con la ayuda de herramientas de Machine Learning y Artificial Intelligence.
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