Antes de la explosión en Teleorman, ya se habían registrado en el país episodios en los que las deflagraciones se atribuyeron a la acumulación de gas o a la manipulación de una bombona. Por ejemplo, en Sihlea (Vrancea), una explosión destruyó dos viviendas y un refugio para animales, después de que, según las primeras comprobaciones, se acumularan gases combustibles en una vivienda abastecida con GPL desde un depósito exterior.
Otros casos también implicaron lesiones por quemaduras: en Bucarest, dos personas resultaron heridas después de que una bombona de gas explotara durante unos trabajos de rehabilitación, mientras que en Misentea (Harghita), dos hombres sufrieron quemaduras después de que los gases acumulados de una bombona utilizada en un ahumadero provocaran una explosión, sin que esta fuera seguida de un incendio.