Bruselas, 2 de diciembre de 2025 La Comisión de Desarrollo (DEVE) adoptó el martes un proyecto de informe que solicita una revisión fundamental de la respuesta de la UE a las crisis humanitarias, en un contexto global definido por la "policrisis". El documento, aprobado con 16 votos a favor, 2 en contra y 3 abstenciones, traza una línea roja clara: el hambre de los civiles y el bloqueo de la ayuda constituyen crímenes de guerra y deben ser castigados con sanciones europeas.
En resumen La UE debe sancionar a los actores que bloquean el acceso humanitario; la negativa a ayudar se considera un castigo colectivo.
Condena firme por el asesinato de 508 trabajadores humanitarios y los ataques a hospitales; el hambre no debe usarse como arma.
Solicitud imperativa para aumentar los fondos humanitarios y la protección específica de las mujeres en zonas de conflicto (Sudán, RDC).
El informe DEVE, redactado por Leire Pajín (S&D, España), señala un aumento alarmante de las violaciones del Derecho Internacional Humanitario (DIU).
Los eurodiputados están "revueltos" por el balance negro en la Franja de Gaza, donde 508 trabajadores humanitarios han sido asesinados, y los convoyes y hospitales son blanco repetido. El texto afirma explícitamente que "negar el acceso a la ayuda humanitaria que salva vidas es un castigo colectivo, constituyendo un crimen de guerra". Esta posicionamiento marca un endurecimiento del tono del legislativo europeo, que exige acceso rápido, seguro y sin restricciones en toda la Franja de Gaza y insta a la UE a considerar sanciones concretas contra las entidades que obstruyen deliberadamente la asistencia.
Crises olvidadas y violencia sexual como arma El análisis del contexto revela que la atención de la UE no debe limitarse a Oriente Medio. El informe pone el foco en las crisis humanitarias sin precedentes en Sudán y la República Democrática del Congo (RDC).
Los eurodiputados piden a los Estados miembros que dirijan fondos específicos para los sobrevivientes de la violencia sexual relacionada con el conflicto, un fenómeno endémico en estas regiones. Además, se solicita un cambio de paradigma en relación con las mujeres y las niñas: no deben ser vistas solo como víctimas, sino como "agentes de cambio" y líderes comunitarios que pueden moldear el destino de las zonas post-conflicto.
La ponente Leire Pajín subraya que, en un mundo con más de 300 millones de personas que necesitan urgentemente asistencia, la UE debe asumir un papel de liderazgo no solo en donaciones, sino también en la diplomacia humanitaria. En perspectiva de las negociaciones para el presupuesto a largo plazo de la UE (2028-2035), el informe pide un aumento significativo de los fondos, que sean predecibles y sostenibles. La Comisión Europea es instada a publicar la estrategia humanitaria prometida para 2026, con un enfoque en el "nexo humanitario-desarrollo-paz". El informe será sometido a votación final en la sesión plenaria de enero de 2026.