La salida de Andrii Iermak del cargo de jefe del gabinete del presidente ucraniano Volodimir Zelenski marca un cambio significativo en el panorama político de Ucrania, en el contexto de una grave crisis de corrupción. Aunque no ha sido acusado oficialmente, su reputación se ha visto afectada, y su influencia ha sido considerada similar a la de un co-presidente.
Así, su situación es vista como una oportunidad para la oposición de solicitar la formación de un gobierno de unidad nacional, una demanda sostenida desde el inicio de la guerra. Además, este evento ocurre antes de negociaciones delicadas con EE. UU. sobre un plan de paz. Las reacciones son mixtas: algunos ven la salida como una oportunidad de reforma, mientras que otros se preguntan si Zelenski adoptará una política más inclusiva.
La exviceprimera ministra Ivanna Klympush-Tsintsadze subraya la necesidad de regresar a un gobierno constitucional y recuperar la autoridad del parlamento.
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